de la dirigencia nacional de su partido no hay línea emitida por algún personaje influyente, hombre fuerte, gobernante o líder moral.
Además, dijo, tampoco hay voto corporativo, de calidad o por disciplina, pero mucho menos influido por individuos que se ostentan como cabezas de grupo o corriente. “Si no hay nada de esto en el PAN, lógico que tampoco hay voto comprado o ponderado”, aseveró.
Y fue aquí cuando anunció: “En lo personal no he decidido si participaré o no en la contienda interna por la dirigencia nacional de mi partido. Necesito hacer una profunda reflexión y evaluar objetivamente las condiciones de la coyuntura política actual, así como los proyectos de mediano y largo plazos dentro de mi fracción parlamentaria. A más tardar en noviembre tomaré la decisión definitiva”.
Por su parte, Guillermo Tamborell coincidió en que Manuel Espino debe abstenerse de buscar la reelección, dadas las diferencias que ha tenido con el presidente Felipe Calderón Hinojosa y sin ambages dijo que su “gallo” es Germán Martínez Cázares para el liderazgo panista.
Los también senadores de este mismo partido, Jorge Alcocer y Felipe González González, vieron con buenos ojos adelantar el proceso para cambiar al dirigente nacional del partido, pues consideran que se tienen que realizar algunos ajustes internos para caminar en congruencia con el Ejecutivo, pues “somos partido en el poder”. |